martes, 26 de noviembre de 2013

Evolución de Yuuki en epílogo de Vampire Knight de Hino Matsuri.



        Hace dos meses se supo que habría un epílogo del manga de Vampire Knight. Hubo muchas teorías sobre qué plantearía –un spin-off sobre cómo vivieron Yuuki y Zero, cuáles serían los nombres de sus hijos, si se sabría sobre la desaparición de los vampiros y humanos, si Yuuki echó de menos a Kaname…-, pero cuando fue traducido y difundido por internet, muchas dudas se respondieron, pero con un sinnúmero de implícitos en diálogos e imágenes.

        Ante todo, ¿qué es un implícito y qué tanto influye en una obra? Ducrot lo explica así: lo explícito es lo expresado, lo dado a conocer, lo manifiesto por el discurso, es decir, utilizando el código –o sistema de signos cultural- de una lengua. Lo implícito es un significado “sobreañadido a otro significado literal”; es aquella información proporcionada de cierto modo que permite negar la responsabilidad de su enunciación; negación originada, como una necesidad (…)

        Ducort también afirma que hay dos tipos de implícitos: el del enunciado –dado en su organización y necesario para su coherencia-, y el sobreentendido del discurso –exterior a la significación del enunciado-. El primero se basa en el contenido del mismo implícito, y consiste en presentar un hecho distinto para que aparezca como causa o consecuencia necesaria para del hecho que se quiere dar a entender. (…) El segundo, por su parte, cuestiona el hecho de la enunciación y se basa en ella. (…) No es, como en el anterior, prolongación o complemento de lo explícito, sino condición de existencia del acto de comunicación (…) sometido a condiciones que permitan hacerlo de una y no de otra manera (Beristáin, 2006: 110-111).

        En el caso de Vampire Knight –concretamente el capítulo final y el epílogo- existen implícitos del enunciado en imágenes y aquéllos sobreentendidos del discurso. Para entender cuál fue el plan de Kuran Yuuki sobre el despertar del Rey de los Vampiros como un ser humano –Kaname-, necesitamos identificar las interpretaciones que el manga nos presenta, pues está diseñado para que el lector se genere toda verdad que le acomode. He aquí la nuestra siendo uno:

        El epílogo –también conocido como Vida o La sangrienta leyenda del destino- se divide en dos partes: la visión de Sayori como implícitos sobreentendidos en su discurso por un lado, y la de Zero como enunciados en imágenes por el otro: 

        En los implícitos sobreentendidos del discurso, Sayori cuenta cómo su padre la usaba como otra pieza de ajedrez con fines políticos y que se hizo retraída por eso; también cómo aquél le ordenó hacerse amiga de Yuuki, y cómo intentó distanciarse de ella. Sayori igualmente narra cómo se impresionó de Yuuki cuando ésta le describió al padre como “una persona tan buena”, y aunque supuso que “era algo tontita”, terminó aceptándola, no para complacer a su progenitor ni para calmar a Kaier –el padre adoptivo de Yuuki-, sino porque “le causaba curiosidad saber el por qué una chica tan común como ella no tuviera tantos amigos”

        Siguiendo con el flashback y otros implícitos sobreentendidos, Sayori describe que “supo” el misterio sobre Yuuki “cuando la respuesta apareció tranquilamente ante ella” sin saber nada sobre los vampiros –Kaname-: para ella, conocerlo le dio la sensación de ser similar a su padre por ser alguien que siempre planeaba algo, y luego que se topó con el “amigo” de Yuuki –Zero-, intuyó que el último miraba tanto a Kaname como a Yuuki “con una expresión preocupada y ojos que dejaban ver una mezcla de emociones”, y aunque no fuera un movimiento cuidadoso de su parte, quería ver cómo resultaría ver la relación de esos tres al final. Luego, en un flashforward, los mismos implícitos se esclarecen cuando el manga ilustra su impresión al ver a un Kaname preservado en hielo, a una Yuuki vampírica esperando un hijo de éste, y a un Zero compadeciéndose de ella:

Sayori descubre embarazo de Yuuki y reacción de Zero (ep.: 19)



       Sabemos que dos meses después de iniciada la II Guerra Humano/Vampírica, Sayori atestiguó cómo Yuuki no se separaba de Kaname, y cómo Zero la convenció de acompañarla el resto de su vida a lado del niño sangrepura por nacer. También que dejó la Academia Cross porque Ruka –una de las vampiras nobles y ahora dirigente del Dormitorio de la Luna- le explicó que cuando una vampira está embarazada sufre de “doble sed” y se vuelve muy peligrosa para las personas a su alrededor. 

        El manga nuevamente recurre a un flashforward de cuatro años hacia el futuro y a nuevos implícitos sobreentendidos de Sayori para contar cómo fue su con los demás vampiros neutrales al conflicto, ahora como adulta: en ellos se ve cómo les conjetura a Ruka, Seiren, Aidou, Takuma, Kain, Rima y Senri que el aislamiento de Yuuki se debió a que “desconocía cómo actuar ante Zero”, e igualmente cómo el repentino retorno de Zero “buscando ser ruidoso de vez en cuando” confirma su teoría, cuando Yuuki igualmente reaparece con su Hija Sangrepura recién nacida:  


Suposiciones confirmadas de Sayori adulta (ep.: 21-23)

         En la última parte de Sayori sigue un tercer flashforward de cincuenta años con un implícito del enunciado en imagen, inicialmente engañoso: dos niñas al lado del personaje. Como en Vampire Knight los vampiros poseían lo que connotaríamos Juventud Eterna Relativa –no envejecían físicamente pero eran longevos según su nivel-, la aparición de éstas en casa de la Sayori envejecida y Zero a su lado daban la impresión de “querer contrastar la existencia vampírica de la humana”. Sin embargo, al leer los implícitos sobrentendidos de Sayori y Zero nos avisa que tal significado puede ser desinformativo: la escena trata el problema del mañana ideal y la aceptación del devenir de la vida, y espera que el lector lo note: 


            En las imágenes se aprecia que el rostro de Zero no aparece para connotar su intento por reprimir su tristeza: para él, el tiempo de Yuuki se había detenido porque “incluso antes de su nacimiento, ella siempre estuvo atada a ese hombre”; Sayori, no obstante, opinaba lo contrario: por su experiencia con su padre, intuía correctamente que Yuuki deseaba liberarse de su apego ideológico hacia Kaname para vivir feliz al lado de Zero. La anciana se lo recalca al confesarle que mientras miraba “pensando que mañana o quizá el año que viniese recibiese una invitación de boda de cierto par de personas”, fue con el fin de ver que Zero disfrutase su tiempo limitado de existencia con Yuuki –el manga hasta lo recalca al ocultarle la mirada de Sayori, como símbolo de su deseo de esperanza hasta el final-.

        Antes de seguir, reflexionemos cuidadosamente esto: ¿Qué importancia tiene aquí los implícitos sobreentendidos de Sayori? Para que el lector confirme o refute luego su postura sobre si Yuuki maduró o no antes de inmolarse. Todo ellos son marcas semánticas; una semiótica que ella concebía como manifestaciones culturales como actos de su propio lenguaje sobre la vida (Martínez, 2009: 410).  Por comparar la conducta convenenciera de Kaname con la de su padre y la suya con la de Yuuki, Sayori creyó que todos tenían un destino inamovible “en el nombre de alguna virtud”; pero viendo cómo su amiga se apartó del mundo y de su mesianismo impuesto para vivir feliz junto con Zero e Hija Sangrepura, aceptó que podía cambiar su destino sin importar que su padre intentara impedirlo “en el nombre de la paz”. En la escena de su entierro sabemos que lo puso en práctica, cuando el manga develó que ella y Aidou se casaron y que tuvieron Dos Hijas Híbridas; incluso sabemos qué fue de él cuando Zero narra su punto de vista:


Aidou al lado de sus Hijas Híbridas (ep.: 30-31)


        Ahora por medio de implícitos del enunciado como imágenes –las dos páginas sobre este párrafo y de boca del mismo Aidou-, sabemos que Sayori eligió permanecer al lado de él como humana y no convertirse en vampira sin importar las muchas veces que éste intentó convencerla. Aquí no sólo vemos cómo se lamentó no haber terminado a tiempo su investigación de la “cura” para convertir vampiros en humanos para envejecer con ella hasta el final, sino también cómo “educó” a sus Hijas Híbridas que no envejecían al mismo nivel de su madre, a la que llamaban “su abuela”. En este punto, el epílogo muestra otros dos implícitos igualmente relevantes: desde el inicio de la II Guerra Humano/Vampírica, los humanos neurales ya habían derogado la impunidad de los cazadores al matar vampiros y más si eran humanos voluntariamente convertidos, y los vampiros neutrales ya habían permitido la existencia de Seres Híbridos suprimiendo la importancia de vínculos de sangre entre ellos. Ya no permitían que los antagonistas ideológicos fomentados por los cazadores fundamentalistas en forma de Dictadura Perfecta ni el de los sangrespuras independentistas como Culto a la Personalidad les impusieran su estilo de vida “en el nombre de tal o cual pseudovirtud”.

        En ese sentido, el epílogo de Vampire Knight ya establece que el retiro de Yuuki y Zero logró sus frutos, pero a su vez desentraña las posibles consecuencias que causó: un último ataque a la Academia Cross y sus alrededores por la constante distribución neutral del 2º Metal-Madre; resguardar el cuerpo congelado de Kaname; y que existía una Hija Sangrepura donde yacían Yuuki y Zero:

Ruinas de la Academia Cross (cp. 93: 48-49)




        Aunque ningún capítulo dijo “quiénes atacaron o cuándo”, el hecho que el horno, Kaname mismo y su Hija Sangrepura siguiesen existiendo luego de 945 años demostró que la II Guerra Humano/Vampírica terminó con la derrota decisiva de los cazadores fundamentalistas y sangrespuras independentistas; ya sea porque se desgastaron con el paso de los siglos, o porque los integrantes que quedaban fueron hipotéticamente aplacados por Yuuki y Zero con auxilio de los vampiros y humanos neutrales. Sea como haya sido, la información manifestada en el epílogo como implícitos enunciados en imágenes nos dice que los antagonistas ideológicos de Yuuki y Zero finalmente fueron aniquilados, salvo uno personal aún vivo en ellos cuando murió Sayori: el dolor y el arrepentimiento.
 

      En la segunda parte de La sangrienta leyenda del destino, Yuuki todavía no se adaptaba a su inmortal existencia como sangrepura, mientras Zero ya mostraba signos de arrepentimiento por haberse dejado llevar por sus emociones y su desaparecido odio a los vampiros. Pese a que la primera hacía lo posible por derrotar su sufrimiento, el segundo maldecía haber seguido un destino que creyó irreversible. Si unimos el sentido de los implícitos sobreentendidos de la Sayori anciana con los enunciados en imágenes hechos por Zero cuando se marchó de proceso fúnebre con Yuuki, reconoceremos un juicio semiótico bastante peculiar que predica un contenido determinado (…) atribuido a un código igualmente preestablecido (Eco, 2006: 238): Zero confirmó por boca de Sayori que su tardío cambio de destino de estar al lado de Yuuki todavía le permitiría ser feliz, tal y como le pasó a ella cuando se unió con Aidou medio siglo antes. De ahí porqué el Caballero Vampiro de Yuuki decidió finalmente confesarle sus sentimientos sin guardarle las cosas: para librarse tanto de su antagonista ideológico como del de ella: 



La catarsis de Zero y Yuuki (ep: 39)

        El punto final del epílogo es uno de los más impresionantes porque definitivamente responde a dos de tres preguntas capitales: ¿Yuuki se generó una meta real 945 después tras evolucionar y sacrificarse para despertar al Kaname “humanizado”?, ¿El mundo quedó poblado por Híbridos Vampírico/Humanos cuando surgió El Nuevo Edén? La respuesta es sí: en el capítulo final vimos que Yuuki estaba libre de dolor al presenciar la tumba de Zero, indicando que todas sus amistades conocidas igualmente habían muerto por causas naturales o por usar la humanización vampírica; signo inequívoco de que logró madurar y que se volvió un ejemplo a seguir para sus hijos y para aquellas o aquellos mestizos que poblaban el planeta, incluso las hijas de Sayori y Aidou dondequiera que estuviesen: Yuuki Se había convertido en su reina simbólica. 

        Respecto a la última pregunta –¿cuál fue el mensaje que su Hija Sangrepura y su Hijo Híbrido por parte de Zero transmitieron a Kaname cuando despertó?-, ésta sólo tiene respuesta en el desenlace del epílogo: en su último flashforward y con implícitos enunciados en imágenes apreciamos que Zero se ha liberado del sello de su cuello como signo de total autoredención a su persona, y como prueba de ello ha tenido un sueño lúcido y premonitorio que consolidará tal hecho: reencarnará como la Nieta del Kaname “humanizado”; será la Hija Mestiza de la Hija Sangrepura, resultado de su unión con su Hermanastro Híbrido que nació de la relación que Zero sostuvo con Yuuki: él reemergerá reconciliada con Kaname en el Nuevo Edén: 


       Como hemos visto, Vampire Knight respondió a muchas de las dudas, especialmente si Kuran Yuuki cambió y evolucionó. Lejos de volverse un personaje trágico, Kuran Yuuki efectivamente tuvo su transformación como heroína en la trama. Para ella, “el final de su vida” significó más una apoteosis personal que una inmadura autodestrucción a su ser porque miró con compasión a todas sus creaturas sensibles que sufrieron los males de su existencia. Con su “desaparición” abrió sus bendiciones a los simples y a los sabios, porque detrás de su palabra y acciones ahora existe la más profunda intuición, redentora y sontenedora del mundo (Campbell, 2010: 139-141): un Nuevo Edén libre de prejuicios y guerras el cual pudiesen compartir un Kaname “humanizado”, un Zero reencarnado al lado de su Madre Sangrepura y Padre Híbrido y un sinnúmero de iguales como ellas y ellos. Con ello la última imagen implícita de la mariposa sobrevolando aquél paraíso simbolizó algo más allá que la presencia omnipresente que dejó Yuuki de sí misma: la importancia del perdón, la interacción y el respeto mutuo en el devenir de la vida.





BIBLIOGRAFÍA
Beristáin, Helena. (2004). Diccionario de retórica y poética. México: Porrúa
Campbell, Joseph. (2010). El héroe de las mil caras: psicoanálisis del mito (26-229). México: FCE.
Eco, Umberto. (2006), Tratado de semiótica general. (14ª ed., 15-259). Editorial Debols!llo.
Hino, Matsuri. (2007-2013) VampireKnight, en Menos FreeTime Fansub. Lady Virus, Darku, Luka Lavi (Trad.), Obtenido de fuente original el 24 de mayo de 2013, en: https://www.facebook.com/menosfreetime.fansub/media_set?set=a.473387459410973.1073741832.100002191690711&type=3
___________. (2007-2013) VampireKnight, en Menos FreeTime Fansub. Lady Virus, Darku, Luka Lavi (Trad.), Obtenido de fuente original el 12 de noviembre de 2013, en: https://www.facebook.com/menosfreetime.fansub/media_set?set=a.556332991116419.1073741854.100002191690711&type=3
Pérez Martínez, Herón. (2009) El Texto (409-440). Monterrey: FFyL de la UANL.



miércoles, 30 de octubre de 2013

Entrevista con el Vampiro de Anne Rice: las ideas preconcebidas en Louis de Pointe du Lac.



        Hace 10 años, Anne Rice publicó Cántico de sangre: décimo y último tomo de sus Crónicas Vampíricas. Desde su aparición hubo aceptación y dudas sobre el cambio de mentalidad que tuvo su protagonista Lestat de Lioncour: quienes lo defendieron alabaron el intento de aquél por redimir sus crímenes, y quienes lo criticaron, que debió ser el antihéroe de siempre; y aunque ya no se contemplan nuevas historias sobre los demás vampiros y él, lo cierto es que su figura superó muchos estereotipos del vampiro clásico.

        ¿Por qué las Crónicas Vampíricas han causado aceptación y rechazo en ciertos lectores?, ¿va más allá de ser una saga?, y si es así, ¿cuál es su propósito? Estas incógnitas sólo tienen sentido si observamos cuatro constantes en ellas: devenir de la vida, el problema de las ideas preconcebidas, la verdad contemplada subjetivamente y la transición de la conciencia para redimir los errores.

        Hace tiempo, Rice dijo que al escribir Entrevista con el Vampiro sintió una gran intensidad y la habilidad de hablar de todo aquello que le preocupaba: su pérdida de fe, su preocupación con el bien y el mal, su tristeza, su depresión… todo esto afloró mientras exploraba estos personajes tan fantásticos. No esperaba un descubrimiento así y tampoco que acabaría desarrollando otros diez libros con los mismos personajes, en el que cada uno hablase de sus preocupaciones y disgustos (citado por Fans de las Crónicas Vampíricas de Anne Rice, Enero 2012: Facebook). Tenía razón. Sus vampiros son totalmente reales porque hizo que sus novelas se volviesen personajes: en su universo, un humano que las lee cree adentrarse a un mundo innovador sobre cómo retratar a un vampiro, pero para uno genuino era conocer un testimonio de alguien que anhelaba liberarse de sus demonios interiores, como si fuese “una guía espiritual para ellos”. En la vida real ha acontecido algo similar, pero haciendo que sus lectores deconstruyan las tramas constantemente: para corroborar cuál vampiro habló con la verdad sobre determinados hechos.

       Las Crónicas Vampíricas conforman cinco sagas en lugar de una: “los orígenes vampíricos desde Akasha” con Entrevista con el Vampiro, Lestat el Vampiro y La Reina de Los Condenados; “el bien y el mal del Dios Terrenal y Memnoch” con El Ladrón de Cuerpos y Memnoch el diablo; “el intermedio existencial en S. Elizabeth” con Pandora y Vittorio el vampiro; “la visión del Grupo de Eruditos” con Armand el vampiro, Merrick y Sangre y Oro; y “la vampírica redención de Lestat” con El Santuario y Cántico de Sangre. Cada una tiene diversas temáticas, y mientras más se profundiza en ellas, la que sigue revela nuevas cosas. Son hechas para leerse con mentalidad abierta, y más si se trata para comprender el cambio de conciencia en sus personajes.

            A continuación, realizaremos un breve acercaminto a Entrevista con el vampiro desde nuestro punto de vista como lectores:

Portada de Entrevista con el vampiro, simbolizando la insaciedad por la sangre.

        Entrevista con el vampiro –o Interview with the Vampire- es la primera de las diez Crónicas Vampíricas. “Entrevistar a un vampiro de verdad” era su objetivo original, pero tras aparecer Lestat el Vampiro y La Reina de Los Condenados dio forma a la primera de cinco sagas: la de los orígenes vampíricos desde Akasha. Narrado desde la visión de Louis de Pointe du Lac, sabemos qué implica ser inmortal y que se siente al beber la sangre de un humano; también cómo se atormentó él por la muerte de su hermano siendo vampiro, y como se dejó fascinar por Lestat en 1794 para que su deseo de morir no tuviese significado. Esto último, sin embargo, no aconteció cuando Louis tomo del Don Oscuro, y al hacerlo cayó en abundantes manantiales de percepciones equivocadas o incompletas de juicios errados sobre su existencia (Balmes, 2005: 78).

        Sin Don Telepático como punto de referencia y bajo axiomas falsos, Louis tuvo viciadas sus ideas sobre Lestat: vio todo muy diferente de lo que las cosas eran en sí, como imaginar que su creador lo transformó para apoderarse de su plantación, que lo usaba como refugio para cazar a cualquiera que se apareciera en su camino y para eliminar a terratenientes por diversión como Freniere y sus hermanas. Su intento por detenerlo no sólo causó que quemase su propiedad en 1797, sino también la semivampirización accidental y abandono de Babette tratando de buscar refugio. 

        Louis reusó ver al mal de Lestat como un punto de vista porque inmortales como él tenían ante ellos fiestas suntuosas que la conciencia no puede apreciar y que los seres humanos no pueden conocer sin arrepentirse; tampoco que, como Dios, asesinasen indiscriminadamente, arrasando a ricos y pobres por no ser criaturas iguales a los mortales, sino como ángeles oscuros no confiados a los límites hediondos del infierno sino por su tierra y todos sus reinos (Rice, 2009: 106). En su lugar y por alimentarse “sólo de desconocidos” complaciendo eternamente a Claudia –una niña a quien Lestat convierte para que él no le abandone-, creyó ser un “martirizado puro” sin jamás serlo.

        Como Lestat ejercía fuerte influencia en Louis, el segundo no reconocía que por tratar de ser un espíritu libre sólo dispuso un reducto mental donde poder aislarse y redimirse de la multitud, de la masa, de la mayoría [ajena a él] (Nietzsche, 2005: 48). El mismo espacio le hacía creer que disfrutaba de su derecho a olvidar la regla que regía a vampiros como él –“alimentarse de sangre humana implica sobrevivir”-, pero por acercarse únicamente para ver su belleza latente, la expresión única, la voz nueva y apasionada [de sus víctimas] (Rice, 2009: 116), siempre aniquilaba su autoproclamado rol para matarlos. Nunca impedía totalmente la aparición de sus sentimientos como el miedo y la pena porque siempre los externaba sin tener un objetivo real de existencia.

        Igualmente, Claudia se crio con manantiales de error a los de Louis, pero preocupándose en favor de una doctrina. Por vivir con Lestat durante sesenta y cinco años, le contribuyó a engendrar el hábito de mirar las cosas bajo un mismo aspecto (Balmes, 2005: 87): ser inmisericorde y manipuladora con otros para poder sobrevivir. Sin embargo, viendo que él no decía nada sobre los orígenes vampíricos en el mundo e impedía su independencia, se desilusionó y optó por acabarlo en dos ocasiones con apoyo de Louis. Consiguió su objetivo en cierta medida, pero pagando un alto precio que la liquidará: la aceptación de toda verdad inmediata como un absoluto.

        Tras su emancipación en 1862, Claudia se volvió mentora y titiritera de Louis. Le hizo creer que su única búsqueda era la oscuridad; que el mar no era su mar y que los mitos de los hombres no le pertenecían a ambos. En su paso por Transilvania, Hungría, Bulgaria y Austria, se lo quiso demostrar con los semivampiros –seres cuyos ojos no tenían inteligencia, estaban vacíos, dos agujeros que reflejaban la luna. Sin secretos, ninguna verdad; únicamente la desesperación recaía en ellas y ellos (Rice, 2009: 222)-: supuso que los vampiros poderosos eran quienes creaban a su especie, y que aquéllas entidades eran sólo resultado de una transformación incompleta a raíz de no tomar suficientes gotas de sangre vampírica mezcladas con la humana. Hizo que reconociera al Don Oscuro como la clave para este cambio y que debían crear otro vampiro, aunque Louis estuviese renuente a realizarlo.  

        El encuentro con Armand, Celeste, Estelle y Santiago en el Théâtre des Vampires cataliza los planes de Claudia, pero también define todo para Louis y ella en 1870. Ambos advierten nuevas y alarmantes verdades: en las de Armand, que ningún vampiro tiene poderes satánicos, que no son sus creaciones, sino creaturas de Dios, y que el único mal recae en las llamas; y en las de Celeste, Estelle y Santiago, que lo que pueden imaginarse en imágenes, puede realizarlo compitiendo con los hombres en crímenes de toda laya, y que es un delito matar a su propia especie. Todo les cuesta asimilarlo, especialmente sobre lo que implica asesinar a un vampiro. Ninguno supuso que tales percepciones provenían de los caídos Hijos de las Tinieblas, y por carecer de información, advirtieron tardíamente su caída en la boca del lobo.

       En un intento por impedir su caída, Claudia convence a Louis de transformar a Madeleine –una fabricante de muñecas-; éste, lejos de sentirse libre tras el hecho, queda atrapado en sus verdades subjetivas. Armand le enseña a cómo desenvolverse en el mundo humano y a usar sus poderes, pero aún así nada impide que el Don Telepático de Celeste y la reaparición de Lestat lo condenen a caer en suposiciones gratuitas, tomando un hecho que no tuvo más verdad y certeza de la que él le otorgó (Balmes, 2005: 84) y que lo marcaría definitivamente: la tragedia de Claudia y Madeleine y sus autores materiales.

        Luego que Armand lo liberase del ataúd en que fue encerrado, Louis creyó que Santiago y los catorce vampiros restantes del teatro eran culpables, y por dejarse llevar por sus emociones y verdades subjetivas, quemó inmisericordemente a trece de ellos –Celeste y Estelle ya habían huido antes del siniestro-. Supuso que sus acciones estarían determinadas por esa realidad, por la seguridad de que su práctica sería acertada (Villoro, 2006: 73) si cometía un crimen más atroz contra ellos buscando justicia, pero lejos de liberarse de su pena, la agudizó más acompañando a Armand desde 1870 hasta 1930.  

        Armand y Louis visitaron Egipto, Grecia, Italia, Asia Menor y Nueva York –éste último sólo por olvidar a Claudia y Madeleine-. Cuando el segundo supo por su acompañante que Lestat abandonó el Théâtre des Vampires y que lo vio en Nueva Orleans, la transición de la conciencia de Louis finalmente aparece en él, pero todavía sin madurar. Un ejemplo de ello está en cómo su entrevistador –Daniel Molloy- terminó creyendo mentiras sobre Lestat, como que “concibió a dos nuevos vampiros” que le “ayudaron a volver a América”; que aquél “vivía en una casa vieja de Saint-Charles sin reestablecerse de sus quemaduras”; que “visitó” la antigua casa de la rue Royale donde vivió con Louis y Claudia; que “se regocijó” al ver al Louis; que “fue a buscarlo a París” e “intentó persuadir a Santiago de no acabar con Claudia”; que “buscaba escapar del mundo moderno”…; en suma: un campo de interacción propio y simbólico de Louis para poner “un final feliz” en su historia. 

        El recuerdo ficticio de Louis era un espacio de posiciones y un conjunto de trayectorias en Entrevista con el vampiro: por situarse en un sitio social en el curso de su vida vampírica, adquirió ciertas trayectorias, en el sentido de que aprovechó diferentes tipos de recursos a fin de alcanzar sus objetivos particulares (citado por Thompson, 1998: 220): Louis quiso romper deliberadamente con la regla capital de no divulgar su existencia y la de otros al mundo humano. Ya no le importaba  lo que podía sucederle si Molloy publicaba su testimonio. De hecho lo demuestra así, al notar que el joven no ha comprendido su objetivo:


    -He fracasado -susurró aún sonriente-. He fracasado completamente.
    -No… -protestó el muchacho.
    -No digas una palabra más –dijo el vampiro con energía-. Sólo tengo una oportunidad más. ¿Ves esas cintas? Aún giran. Sólo tengo un medio de demostrarte el significado de lo que he dicho.
    Y entonces agarró al muchacho con tal rapidez que éste se encontró tratando de aferrarse de algo, empujando algo que ya no estaba ahí, de modo que aún tenía la mano estirada cuando el vampiro lo apretó contra su pecho, con el cuello del chico bajo sus labios.
    -¿Ves? –susurró el vampiro, y los largos labios sedosos se apartaron de sus dientes y los dos colmillos cayeron sobre la piel del muchacho (Rice, 2009: 379).


Louis se empeñó en demostrarle a Molloy que no sólo era un vampiro genuino de  carne y hueso, sino también un ser igualmente peligroso para la humanidad pese a que tenía ciertas virtudes y defectos. Conjeturó que si ésta leía su biografía lo pensarían dos veces antes de aventurarse a conseguir la inmortalidad, pero al hacerlo, su Entrevista con el vampiro acabó convirtiéndose en un fenómeno cultural incapaz de intimidarla, incluso hoy día.


BIBLIOGRAFÍA

Balmes, Jaime. (2005). El criterio (12ª ed., 77-88). México: Porrúa.

Fans de las Crónicas Vampíricas de Anne Rice. (2013) Fotos de Anne Rice en Fans de las Crónicas Vampíricas de Anne Rice. Obtenido el 20 de octubre de 2013. En: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=244745705600290&set=a.244744428933751.57264.244378438970350&type=3&theate

Nietzsche, Friedrich. (2005). Más allá del bien y del mal (3ª ed.). México: Grupo Editorial Tomo.

Rice, Anne. (2009). Entrevista con el vampiro Barcelona: Ediciones B/Zeta Bolsillo.

Thompson, John B. (1998) Ideología y cultura moderna (217-240). México: Ed. UAM-X. 

Villoro, Luis. (2006). Creer, saber, conocer (17ª ed., 58-73). México: Siglo XXI Editores.